Enfermedad de Crohn

By 5 septiembre, 2014enero 5th, 2017Actualidad, Salud

En la actualidad, nuevas enfermedades surgen derivadas de una mayor longevidad, del estrés y el ritmo acelerado del día a día, de la contaminación, las condiciones ambientales y/o de la alimentación. Y tan diversas son sus causas como sus formas de manifestarse. Algunas afecciones serán más predecible; en cambio, otras -como la enfermedad de Crohn- son un mundo aparte. Para unos, puede ser imperceptible o sin apenas síntomas; para otros, supone una dura lucha diaria, y su cura una odisea.

Desde Club Salud queremos hablar sobre esta enfermedad que, aunque común, resulta una gran desconocida para muchos por su alto grado de imprevisibilidad. Crohn es el nombre que recibe esta enfermedad en la que múltiples áreas del tubo digestivo resultan inflamadas y al permanecer hinchadas, estas paredes intestinales se engrosan afectando al buen funcionamiento intestinal (y, por lo tanto, generando problemas en el proceso de asimilación de nutrientes y de evacuación de residuos).

¿Por qué se produce? Contado de forma sencilla, se trata de una afección que tiene lugar cuando el sistema inmunitario de nuestro cuerpo ataca por error y destruye el tejido corporal sano (es decir, es un trastorno auto-inmunitario). La causa de este “auto-boicot” se desconoce. Aunque sí se sabe que existen factores que puedes jugar un papel en la enfermedad de Crohn, entre estos se incluyen:

  • Los genes y los antecedentes familiares (las personas de ascendencia judía están en mayor riesgo).
  • Los factores ambientales.
  • Tendencia del cuerpo a reaccionar en forma exagerada a bacterias normales en los intestinos.
  • Tabaquismo

La enfermedad de Crohn puede ocurrir a cualquier edad, pero generalmente se presenta en personas entre los 15 y los 35 años.

¿Cómo puedes detectarla? Los síntomas dependen del área afectada y pueden aparecer y desaparecer con períodos de reagudización. Los principales síntomas de la enfermedad de Crohn son: dolor abdominal (área del vientre) con cólicos, fiebre, fatiga, inapetencia, sensación de que necesita defecar, aun cuando sus intestinos ya estén vacíos. Puede implicar esfuerzo, dolor y cólicos, diarrea acuosa, la cual puede tener sangre y pérdida de peso, entre otras.

A día de hoy no existe cura pero se puede controlar, permitiendo a la mayoría de los afectados llevar una vida normal. El fin del tratamiento es evitar nuevos brotes o reducir la duración de los que surgen. Algunos de los tratamientos son: tratamiento farmacológico, tratamiento quirúrgico, tratamiento por fotogéresis, tratamiento alternativo dietético y tratamientos sintomáticos.

Recuerda, acude siempre a los especialistas para garantizar el mejor tratamiento de la enfermedad, ¡ponte en manos expertas y asegura tu salud!

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