El verano y los cambios bruscos de temperatura

Por 10 julio, 2015 enero 5th, 2017 Consejos / Tratamientos

Seguro que en más de una ocasión has contraído un resfriado en plena época estival y después te ha sido muy difícil curarlo. Esto se debe, sobre todo, a los constantes y bruscos cambios de temperatura a los que sometemos a nuestro organismo, debilitando nuestras defensas y haciendo que la época más calurosa del año nos acabe pasando factura.

Hoy, en Club Salud queremos revisar contigo las medidas que se deben llevar a cabo para mantener a raya a los virus y poder disfrutar de un verano saludable y lleno de energía.

OJO CON LAS TEMPERATURAS
El cambio de temperatura entre la calle y los lugares cerrados suele oscilar más de 10 grados. Sin embargo, se recomienda mantener la temperatura interior entre 22 y 24 grados, para evitar un cambio excesivamente brusco de temperatura.

SEQUEDAD DEL AMBIENTE
Uno de los efectos negativos del aire acondicionado es la gran sequedad del aire que introduce en nuestros espacios interiores. Esto provoca que nuestras mucosas nasales se resequen, impidiéndoles actuar como primera línea defensiva del sistema respiratorio frente a los virus.

¡NO OLVIDES HIDRATARTE!
La hidratación constante es esencial en estos casos, ya que será la manera de evitar la sequedad en la garganta y con ello las posibles infecciones que se puedan derivar. Además de mucha agua, también es buena idea consumir infusiones de limón, jengibre, miel, etc., pues nos permitirán fortalecer la garganta.

ACTÍVATE
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) recomienda llevar una vida físicamente activa para fortalecer el sistema inmunológico, de manera que sea capaz de combatir las infecciones víricas.

¿VENTILADOR O AIRE ACONDICIONADO?
Si lo que queremos es, como hemos comentado, evitar los cambios bruscos de temperatura, por lo menos en casa, lo mejor será decantarnos por el uso de ventiladores. Estos lo que hacen es mover el aire interior, pero manteniendo la misma temperatura. También es muy recomendable su uso por la noche, ya que al dormir la temperatura de nuestro cuerpo baja y somos más susceptibles de enfermar.

Y si aún así el ventilador no te convence, recuerda al menos, mantener limpios tus dispositivos de aire acondicionado porque se suelen acumular microorganismos que nos pueden afectar aún más.

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