Origen y tratamiento del Síndrome de Asperger

By 7 septiembre, 2015 enero 9th, 2017 Consejos / Tratamientos, Salud

El Síndrome de Asperger es una patología que altera gravemente y de manera persistente la interacción social, además de fomentar el desarrollo de patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidas y repetitivas, que afecta a dos de cada 10.000 niños, principalmente varones.

Estudios actuales apuntan que el origen del Síndrome de Asperger, fácilmente confundible con el autismo, se debe a la existencia de anormalidades cerebrales, ya que las personas con esta patología tienen menos actividad en el lóbulo frontal del cerebro y muestran niveles anormales de proteínas relacionadas con comportamientos obsesivos y repetitivos.

Para poder diagnosticar esta patología debemos prestar especial atención al niño durante sus primeros años, ya que manifestará un retraso motor impropio en los niños de su edad en su etapa preescolar y mostrará deficiencias en la interacción social durante se primera etapa escolar. Además, estos niños suelen presentar un interés obsesivo por un objeto o un tema concreto, excluyendo cualquier otro interés más apropiado para su edad; se aprecia en ellos una limitada comunicación no verbal, como la expresión facial o el contacto ocular; y son incapaces de conectar emocionalmente con la gente de su alrededor.

El tratamiento del Síndrome de Asperger debe ser personalizado para cada niño ya que, como en casi todo, cada paciente es un mundo. Aún así las terapias deben siempre tratar los tres síntomas esenciales del trastorno: la escasa habilidad de comunicación, la adquisición de rutinas obsesivas y/o repetitivas y la torpeza física. Así pues, un programa para tratar esta patología suele incluir una terapia de grupo, para desarrollar habilidades sociales; una terapia conductual cognitiva, que le enseñarle a manejar las emociones y minimizar sus obsesiones; una terapia ocupacional o física, que le ayude a desarrollar su habilidad física; y el posible uso de medicamentos para tratar otras patologías asociadas, como la depresión o la ansiedad.

Esta conjunción de terapias junto con la participación de los padres, a través del aprendizaje de técnicas que emplear en el hogar para fomentar el correcto desarrollo del pequeño, puede hacer de los niños con esta patología personas completamente independientes en su etapa adulta.

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