Frío y nieve. Beneficios para la salud

Por 22 enero, 2014 Ejercicio y deporte

Algunos ya han ido y han vuelto, otros esperan a febrero, algunos quizás aprovecharán en Marzo, pero lo que es seguro es que, en los primeros meses del año, muchos serán los que se vayan “a la nieve”. Sea porque esquían, hacen snowboard o cualquier otro deporte de riesgo, sea por cambiar de aires o porque, este año sí, vamos a regalarle a los niños su primer muñeco de nieve, ¡nos tocará pasar frío!

Conocemos los perjuicios del frío, húmedo o seco, sobre nuestro organismo, no obstante ¿sabías que la nieve genera gran cantidad de beneficios para el cuerpo? ¡Vamos a demostrártelo!

– El cambio de aires ayuda a combatir dolencias típicas del día a día. Las vacaciones y su efecto anti-estrés, favorecen la recuperación del equilibrio de cuerpo y mente. Si, además, sumamos el contacto con la naturaleza y el aire puro de la montaña, propios de las zonas nevadas, el efecto desestresante es el doble de efectivo. Está demostrado que una semana en contacto con la nieve combate el insomnio, disminuye alergias, soluciona problemas gastrointestinales, la caída del cabello, afecciones respiratorias y hasta mejora los problemas relacionados con la reproducción.

– Cabe destacar que el contacto con el aire puro de la montaña ayuda a desintoxicar el cuerpo. Es como una dieta depurativa que, en vez de purificar el sistema digestivo, limpia los pulmones y el resto de órganos del sistema respiratorio. Sin embargo, ¡cuidado! Respira hondo pero abrígate bien.

– Los médicos suelen recomendar dar paseos durante las mañanas, aunque sean frías, para recibir un poco de calor solar y así asimilar la vitamina D que sólo se adquiere a través de los rayos del sol, y que, entre otras, presenta funciones antienvejecimiento. A su vez, de forma subliminal, nos proporciona un sutil bronceado.

– El contacto con la nieve y el estar a una mayor altura se relacionan con una cantidad menor de oxígeno. Esto repercute positivamente en el sistema motor, que debe realizar mayores esfuerzos cardiovasculares y respiratorios, y produce una mejora de la frecuencia cardíaca. Esto supone un beneficio para el corazón puesto que disminuye la cantidad de latidos necesarios para bombear la sangre por el cuerpo. Por otro lado, está demostrado que se producen más glóbulos rojos por lo que la sangre llega mejor a los músculos, convirtiéndose en un antioxidante natural de primerísima calidad.

– Otros beneficios son la reducción de grasas con los deportes de invierno en los que se trabajan una gran cantidad de músculos del cuerpo. También mejora el equilibrio, ya que necesitamos realizar mayores esfuerzos de coordinación para andar por la nieve. Y, por supuesto, el aire fresco, el color blanco de la nieve asociado a la pureza, el ambiente relajado de la montaña y el contacto con la naturaleza son una estupenda medida anti-estrés que favorecen el cambio de humor positivo y la sensación de felicidad.

Este invierno apuesta por el frío y las zonas de montaña. Es muy fácil, no hay secretos. Como dice el refrán que nos acabamos de inventar: “Nieve blanca y cielo azul para mejorar tu salud”.

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