El dolor es bueno

By 28 mayo, 2014 enero 9th, 2017 Consejos / Tratamientos, Salud

¿Sentir dolor es bueno? Sí, aunque no nos guste. Hoy, en Club Salud, queremos hablar de una curiosa realidad: el dolor es bueno. Principalmente, porque es la acción más primitiva del sistema nervioso central y es vital para la protección del cuerpo contra cualquier daño externo. Es nuestro sistema de defensa y prevención más importante.

Cuando sentimos una quemadura, o nos hacemos un rasguño, nuestra reacción inicial es la de alejarnos de aquello que nos produce una sensación dolorosa. Esa “alarma”, esa señal de que debemos alejarnos del peligro es lo que llamamos dolor. Y aunque no es agradable, esta sensación nos protege e impide que se produzca un daño mayor. Se trata de una respuesta involuntaria, y por lo tanto automática, que advierte al organismo para que, sin pensar, produzca una acción inmediata.

Hay personas que padecen una rara anomalía hereditaria del sistema nervioso, conocida como CIPA o Insensibilidad Congénita al Dolor con Anhidrosis. Anhidrosis hace referencia a que el cuerpo no suda y, por tanto, no es capaz de regular su temperatura.

La CIPA tiene su origen en una mutación genética que impide la formación de las células nerviosas, responsables de transmitir señales de dolor, presión, calor y frío al cerebro. Las personas que la padecen no pueden sentir dolor o diferenciar temperaturas extremas, lo que genera un riesgo para su salud al no reaccionar ante las agresiones externas.

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El dolor tiene tres componentes: sensorial -dónde, cuándo y cómo te duele-; cognitivocuando se toma conciencia del dolor-; y emocional -la emoción que despierta ese dolor-. Si tomamos como referencia el componente emocional del dolor, encontramos que existen factores relacionados con experiencias que pueden minimizar el dolor físico. Por ejemplo, cuando un joven no muestra dolor mientras una guapa enfermera le administra una inyección. Motivados por la joven, su percepción de dolor disminuye.

 

Por otro lado, existen percepciones emocionales que pueden intensificar la sensación de dolor, como es el caso de un niño que juega, se cae, se ensucia, y cuando su madre le da una azote en el culo, la percepción de regaño le genera mayor sensación de dolor que los golpes que se ha dado mientras jugaba.

Esto nos lleva a otro aspecto importante del dolor: la memoria. Ya que en la memoria se almacenan los recuerdos de aquellas situaciones en las que hemos sentido dolor, ayudándonos a no repetirlas. Pero por si se te olvida, en Club Salud tenemos una amplia variedad de productos para que “si no te cura hoy”, se te cure mañana.

 

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