¿cómo limpiar el hígado para bajar de peso?

Por 8 febrero, 2016 enero 5th, 2017 Nutrición y dietética, Salud

El hígado es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo y, sin embargo, muy poco sabemos sobre cómo cuidarlo y, sobre todo, mantenerlo limpio para favorecer todas las funciones que realiza en nuestro organismo: procesos metabólicos, depuración de sustancias tóxicas generadas de forma natural y la segregación de hormonas, entre otras. Entonces, ¿se puede limpiar nuestro hígado? ¿cómo afecta a la ganancia o pérdida de peso? ¿Es cierto que existen dietas depurativas que limpian nuestro el hígado y que ayudan a adelgazar?

Según Agustín Albillos, jefe de la Unidad de Gastroenterología del Hospital Universitario Ramón y Cajal, en Madrid, “depurar el hígado no es un término médico, ya que esto no se puede dar”; el experto asegura que “el hígado no acumula toxinas, es un órgano que tiene muchas funciones vitales; el hígado, por tanto, no es posible depurarlo o limpiarlo.

Lo que sí es posible, sin embargo, es “depurar la sangre” cuando el órgano está muy afectado (como por ejemplo, en casos de pacientes con cirrosis) y no es capaz de desarrollar su función de forma natural, dejando pasar a la sangre sustancias tóxicas que un hígado sano depuraría normalmente.

Aunque no existan dietas para depurar el hígado, ya que éste no acumula toxinas, es importante tener una alimentación variada y equilibrada para mantenerlo saludable y facilitar su trabajo. Evita la ingesta de alcohol y otros tóxicos. Tampoco sigas dietas demasiado estrictas que puedan provocarte carencias de ciertos nutrientes vitales para tu organismo.

Opta por consumir frutas y verduras, grasa vegetal y alimentos ricos en omega 3, como el pescado azul y las hortalizas de hoja verde, ayudan a optimizar las funciones del hígado y, al recibir menor cantidad de sustancias tóxicas, facilitan su actividad depurativa. Aquí te dejamos algunas propuestas, ricas y saludables para mejorar tu salud hepática:

– Zumo de naranja, ajo y aceite de oliva.

– Te verde.

– Escarola y endivia.

– Aguacate, zanahorias y remolachas.

– Frutas como la uva o la manzana.

– Hortalizas de hoja verde.

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