¿Cuál es tu riesgo de padecer diabetes?

Por 12 Septiembre, 2016Salud

La diabetes es una afección crónica que se produce cuando el organismo deja de generar suficiente insulina, o no la utiliza con eficiencia. La insulina (hormona que se fabrica en el páncreas) es la que permite que la glucosa de los alimentos pase a las células del organismo convirtiéndola en energía, para el correcto funcionamiento de músculos y tejidos. Las personas con diabetes no absorben la glucosa adecuadamente de modo que, ésta circula por la sangre dañando los tejidos con el paso del tiempo (hiperglucemia). Este deterioro puede causar serias complicaciones para la salud, pudiendo llegar a ser letal.

Con el transcurso de los años, los niveles elevados de glucosa en sangre dañan los nervios y los vasos sanguíneos, causando problemas cardíacos, cerebrovasculares, ceguera, enfermedades renales, etc.

Incluso controlando los niveles de azúcar en sangre, puede aumentar el riesgo de sufrir una enfermedad coronaria o un ataque cerebral, en parte porque la diabetes afecta a los niveles de colesterol y triglicéridos.

Hay tres tipos principales de diabetes:

  • diabetes tipo 1
  • diabetes tipo 2
  • diabetes mellitus gestacional

La diabetes tipo 2 es la más común. Suele aparecer en adultos pero, los casos en niños y adolescentes se incrementan todos los días. El organismo no responde correctamente al no producir suficiente insulina, provocando una acumulación de glucosa en la sangre. Su diagnóstico es complicado, porque la enfermedad tarda mucho en hacerse manifiesta.

A diferencia de la diabetes del tipo 1, en la tipo 2 no es necesaria la dosis diaria de insulina pero, sí investigar y conocer las razones de su aparición (medicación, dietas, etc…). La diabetes tipo 2 ha aumentado considerablemente en todo el mundo; se ha asociado al desarrollo económico, al envejecimiento de la población, a los cambios de dieta y debido a la inactividad física.

¿Cuáles son los riesgos de contraer la diabetes de tipo 2?

Esta diabetes, antiguamente llamada diabetes del adulto, es la más común. Un 95% de las personas que sufren esta enfermedad, es del tipo 2.

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Hay estudios que sugieren que, el comportamiento a la hora de dormir puede poner en riesgo al cuerpo; refiriéndose a personas que no duermen bien o que, por el contrario duermen demasiadas horas. Cuando dormimos poco el cuerpo libera más cortisol, es decir el nivel de azúcar en sangre aumenta. Y también, producimos más ghrelina, lo que nos induce a ingerir más grasas y azúcar.

Entonces, ¿cómo es posible que afecte el dormir muchas horas?

No existe una explicación fehaciente, se atribuye a una posible depresión (por el sueño excesivo). La depresión también puede afectar al nivel de azúcar en sangre; al disminuir el interés por llevar una vida activa, sana y una buena alimentación, provoca un incremento descontrolado en el peso, con todas sus consecuencias.

Son necesarios más estudios al respecto pero, dormir entre siete y ocho horas es lo que aconsejan los expertos.

Además, cuando hay sobrepeso, el cuerpo no procesa la insulina de forma correcta y puede provocar un aumento en los niveles.

¿Qué se puede hacer para prevenir el riesgo?

Es muy importante hacer cambios en el estilo de vida:

· Tomar decisiones contundentes respecto de los alimentos, comer frutas, verduras, etc… ¡Olvidarnos de las grasas saturadas!

· Practicar ejercicio a diario, llevar controles de peso, colesterol y presión arterial.

· Dormir de 7 a 8 horas todos los días, procurando que sea un sueño reparador.

· Tener información sobre la diabetes y sus consecuencias.

· Consulta siempre con tu médico. Él te informará con más detalle, de cuáles son los mejores hábitos a seguir.

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¿Y en el caso de los niños?

Las niños deben ser educados desde muy temprana edad para que, adquiera buenos hábitos en la alimentación y procurar que practiquen algún deporte. Limitarles el tiempo delante del televisor, ordenador o videojuegos para prevenir que adopten un mal hábito de vida sedentaria.

Antes, un niño “gordito” era sinónimo de buena salud y está demostrado que no es precisamente correcto. “Cantidad no equivale a calidad”.

No obligar al niño a comer más de lo que desea ni premiar el buen comportamientos con dulces o golosinas son buenas medidas.

Y procurar que no salten ninguna comida (desayuno, comida, merienda y cena) y, siempre con una alimentación variada (verduras, frutas, carnes, pescados, etc…).

– No debemos olvidar que, mantener nuestra salud y la de los nuestros es sólo una cuestión de costumbres –

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