Consejos prácticos para el cuidado de tus pies

Los pies son una de las partes más delicadas y sensibles de nuestro cuerpo. Además de la piel, cuentan con 26 huesos diferentes, 19 músculos, 33 articulaciones y unos 100 ligamentos y tendones. Durante el invierno olvidamos cuidar nuestros pies, pero es en verano, al calzarnos las sandalias, cuando más sufrimos la falta de cuidados.

Es imprescindible una buena higiene, hidratación suficiente y utilizar un calzado adecuado. A continuación, te explicamos algunos consejos prácticos para el cuidado de tus pies.

Para mantener el pie en condiciones es fundamental dedicarle un cuidado especial. Con el paso de los años y después de tanto uso, hay que cuidarlos para que nos acompañen el resto de nuestra existencia, mejorando nuestra calidad de vida. La falta de cuidados no sólo se convierte en algo desagradable a la vista, sino que puede acarrearnos serios problemas de salud. Sin cuidados, la piel se vuelve áspera, formándose callosidades y grietas en la parte de la planta y el talón. Además, las molestias constantes en los pies se reflejarán antes o después en rodillas y piernas.

Los talones agrietados son siempre un síntoma de dejadez.  El contacto con el aire y andar descalzos, aumenta la sequedad en los pies, provocando grietas en los talones que pueden causar dolor e incluso sangrado, con el consiguiente riesgo de infección. El problema se acentúa en personas con sobrepeso, de edad avanzada o aquellas que permanecen de pie mucho tiempo. Utilizar una lima específica para talones eliminará la piel muerta y poco a poco, se irá regenerando. El uso de piedra pómez después de la ducha y la hidratación diaria son rutinas obligadas.

La sudoración excesiva es otro problema; si es extrema, se le denomina hiperhidrosis. La sudoración produce irritaciones y olor desagradable. Es en el calzado donde se acumulan las bacterias responsables del mal olor. Puedes utilizar plantillas con carbono activo que absorben la humedad, así como agentes desodorantes y desinfectantes, como los polvos de alumbre, que además son antibacterianos.

Las rozaduras son otro clásico del verano, en especial cuando nos quitamos las medias y utilizamos zapatos nuevos. Las llagas o rozaduras de los pies se infectan con facilidad, debido al roce permanente. Cambia de calzado cuando empieces a notar una rozadura y protege la zona. Si tienes una ampolla, no la pinches; si supura, limpia bien la zona y cúbrela con un apósito para evitar que se infecte.

Consejos prácticos para el cuidado de tus pies

Además, sigue estas recomendaciones para lucir unos pies bonitos y cuidados durante el verano y el resto del año:

Aplica protector solar de la misma forma que lo haces en el resto del cuerpo; el sol reseca mucho la piel de los pies.

Relaja la musculatura para que no estén rígidos, y alivia la tensión de la piel con un baño tibio y un poco de sal.

Masajea los pies con crema hidratante para estimular la circulación de la zona; redundará en una mayor salud.

Deja reposar y oxigenar las uñas durante el invierno, para poder lucir unas uñas bonitas y saludables durante el verano, con esmalte de calidad y bien aplicado.

Mantén los pies en alto siempre que puedas.

Utiliza siempre el calzado apropiado para cada tipo de actividad: pasear, correr, ir a la playa…

Por último, consulta a los expertos en podología cada vez que tengas un problema y prémiate con una buena pedicura de vez en cuando. Pero no olvides seguir una rutina diaria: evitarás la acumulación de piel y otras molestias que podrían resultar desagradables.

Deja una respuesta